Echoes

viernes, 11 de julio de 2008

Dos

Entonces pensó que, por mucho que la vida sea incomprensible, probablemente la atravesemos con el único deseo de regresar al infierno que nos creó, y de habitar en el mismo junto a quien, en una ocasión, nos salvó de aquel infierno
sin sangre, Alessandro Baricco.
Ahora me dices que no puedes darme lo que te pido
que no puedes
Yo, para no quedar como una tonta
intento dejar de pensar en ti
lo intento
para que luego no me digas que mi estado de ánimo es mi culpa por estar 144 horas pensando en ti sabiendo como sé que no me puedes dar lo que te pido
Me evado y descubro que hay vida más allá de ti
ando despacio para no volver a caer
y descubro vida
esa vida
ese cariño que necesito de ti en otras personas
y ahora vienes a reprocharme
vienes poner cara de víctima
vienes a decir que no me intereso por tus cosas
Normal, pienso yo
intento no pensar en ti
Me sumo en un autismo cuando me dices te quiero por teléfono
no tienes derecho a decirme te quiero así
no
porque tú no puedes darme lo que te pido
...
....
...
yo sólo te pedí que me volvieras a enamorar
...
...
...
ayer, último examen. Hoy he hecho NADA, excepto padecer una de mis poderosas y rutinarias migrañas. Bien.
...
....
...
domingo que viene. Praga. Aire. Desconexión